Periódicamente, el Gobierno lanza campañas publicitarias para captar soldados. En una sucesión de imágenes frenéticas se ven jóvenes manejando sofisticados aparatos electrónicos, otros corren animosamente en grupo sin perder la sonrisa y los hay que aterrizan sus aviones en lustrosos portaaviones. No faltan aulas de estudio con ordenadores ni la estampa de un soldado ayudando a un niño desnutrido.
No vemos en esos anuncios los aviones de transporte de tropas subcontratados a empresas de dudoso prestigio. Tampoco las diferencias entre los sistemas de protección de vehículos de otros ejércitos y qué decir de los métodos de formación de un soldado.
Nos venden formación, trabajo asegurado, pertencia a una tribu con ideales comunes y hasta aventura y cooperación. Pero un soldado es un arma entrenada para obedecer sin rechistar, para utilizar sus conocimientos para matar, atacando o defendiendo eso no importa.
En este tiempo que nos ha tocado vivir, sin grandes guerras ni grandes amenazas, justifican la existencia de un ejercito como cuerpo de cooperación y misiones de paz. No es fácil revertir el sentimiento histórico de que el ejercito nos protegerá y nos hará sentirnos seguros. A la postre esa es la única causa que subyace para mantenerlo.
Formar la defensa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Etiquetas
- amor
- belleza
- consciencia
- culpa
- desgarro
- destino
- educación
- ejército
- emociones.
- frustración
- Internet.
- ironía
- lenguaje figurado
- Literatura
- lluvia
- música
- nube
- Otoño
- paradoja
- pecado
- persona
- personaje
- placer
- realidad
- recuerdos
- Riqueza
- saber
- sueño
- susto
- televisión
- tiempo
- vacaciones
- Valor
- Viaje
- vida
- violencia
- vitalidad

Esta obra desarrollada por cbelio tiene licencia bajo "Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License".
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada